Barajando recuerdos y sigo barajando recuerdos


Hace unos meses, me enteré de la existencia de este dueto autobiográfico, fue a partir de una compañera que me contó que tenía el primero de ellos.  Finalmente, por circunstancias que me hacen estar muy agradecido con ella, desde aquí gracias Beatriz,  acabaría en mi biblioteca. Cuando por fin, comencé a leerlo, no pude evitar rendirme a sus páginas. Poder descubrir de primera mano, toda una vida, una carrera creando ilusiones, que venían acompañadas por historias que sin lugar a dudas, pueden considerarse pura poesía. Creía saber muchas cosas de su autor, de su estilo, de dónde nacía la inspiración que le caracterizaba, pero estaba muy equivocado, así lo reza el dicho" nunca se acaba de conocer del todo a una persona" y mucho menos cuando se trata de un artista. 

René Lavand vivía por y para la magia, era un hombre que a pesar de las circunstancias que de pequeño podrían haber truncado su sueño, no cedió a las mismas y prosiguió su camino, lleno de situaciones de lo más inusuales, en algunos casos. Gracias a estos libros he podido constatar que amaba a su público, a su familia y a la vida. Un hombre sencillo, amigo de sus amigos, disciplinado y que sabía trabajar hasta elevar a la categoría de obra maestra, todo aquel número que mostraba. 

Me consta que muchos de los que nos enamoramos del ilusionismo, nos hemos sentido también atraídos por su figura y por su forma de ver la magia. Aún así, es posible que todavía haya gente que desconozca todo lo que aportó a este noble arte. Por ello, les invito, si tienen la oportunidad, a descubrir la belleza del asombro que se esconde en cada uno de los capítulos que componen estas dos obras. Especial mención a aquellos que nos descubren su relación con magos de la talla de Fu Manchú, Slydini, con el que le unía una gran amistad, Channing Pollock, Arturo de Ascanio, Tamariz y Dai Vernon, con este último nos cuenta una anécdota muy divertida que me dejó pensando y que hizo que me replanteara más de una cuestión. 

Desde aquí, también dar las gracias a René Lavand donde quiera que esté, por dejarnos tanto legado en forma de libros y vídeos,  y que continue regalando momentos inolvidables, a todos los que se acercan a través de sus composiciones que formaron toda una vida de inigualable lentidigitación. 

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